Masacre en Nigeria: 162 muertos en ataques extremistas mientras crece la tensión con Estados Unidos

La crisis de seguridad en Nigeria ha alcanzado un nuevo y sangriento capítulo. En una serie coordinada de ataques contra comunidades rurales, grupos extremistas han asesinado al menos a 162 personas en el oeste del país, una cifra que sitúa esta jornada como una de las más letales de los últimos meses. La tragedia ocurre en un momento de extrema vulnerabilidad diplomática para Abuya, bajo la sombra de las recientes amenazas de intervención militar por parte de la administración de Donald Trump.

Detalles de la masacre en el estado de Kwara

Los ataques, perpetrados el martes por la noche, tuvieron como objetivo las aldeas de Woro y Nuku, en el estado de Kwara. Según confirmó el legislador Mohammed Omar Bio, la autoría se atribuye al grupo Lakurawa, una facción armada que ha jurado lealtad al Estado Islámico y que está expandiendo su área de influencia hacia la frontera con Benín.

A pesar de la magnitud de la matanza, la ayuda humanitaria ha enfrentado obstáculos insalvables. La Cruz Roja Nigeriana informó que sus equipos no han podido acceder a la zona debido a que las comunidades se encuentran en regiones extremadamente remotas, a unas ocho horas de la capital estatal. Esta inaccesibilidad no solo dificulta el recuento de víctimas, que podría aumentar en las próximas horas, sino que subraya el vacío de control estatal en las periferias del país.

Un país asediado por múltiples frentes

El gobernador AbdulRahman AbdulRazaq ha calificado estos ataques como una “expresión cobarde de frustración” por parte de las células terroristas ante las operaciones del ejército nigeriano. Sin embargo, la realidad sobre el terreno muestra un panorama fragmentado:

  1. Noreste: La insurgencia histórica de Boko Haram, que la semana pasada dejó 36 muertos en ataques a bases militares y obras civiles.
  2. Noroeste y Centro-Norte: Un auge descontrolado de secuestros masivos por parte de bandas criminales que exigen rescates millonarios.
  3. Oeste: El avance de grupos vinculados al ISIS (como Lakurawa), que aprovechan la porosidad de la frontera con Benín.

Solo este martes, además de la masacre de Kwara, otras 13 personas fueron ejecutadas en el estado de Katsina, confirmando que la violencia es sistémica y multicausal.

La presión de Washington: ¿Intervención en el horizonte?

Este repunte de violencia coloca al gobierno nigeriano en una posición crítica frente a la comunidad internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto a Nigeria en su diana diplomática, amenazando con acciones militares directas si el país no garantiza la protección de la población civil, con especial énfasis en las comunidades cristianas, que a menudo son blanco de estos grupos radicales.

La retórica de la Casa Blanca ha generado un debate sobre la soberanía de Nigeria y la eficacia de su ejército, que ahora se ve presionado no solo por los insurgentes internos, sino por la posibilidad de una intervención extranjera que podría desestabilizar aún más la región del Sahel.

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