Irán promete venganza y mantiene cerrado el estrecho de Ormuz en plena guerra con Estados Unidos e Israel

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, lanzó una fuerte advertencia en su primera declaración pública tras asumir el poder: prometió venganza contra Estados Unidos e Israel y confirmó que el estratégico estrecho de Ormuz permanecerá cerrado como parte de la estrategia iraní en la guerra que sacude a Medio Oriente.

El ayatolá asumió el liderazgo tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, ocurrida al inicio de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní el 28 de febrero. En un mensaje difundido por la televisión estatal iraní, Mojtaba Jamenei aseguró que el bloqueo del estrecho de Ormuz es una “baza estratégica” que Teherán utilizará para presionar a sus adversarios.

“El bloqueo del estrecho de Ormuz debe utilizarse”, afirmó el líder iraní, en un comunicado que también alimentó las especulaciones sobre su estado de salud, ya que no ha aparecido públicamente desde el inicio del conflicto.

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más importantes del comercio energético mundial, ya que por allí circula una gran parte del petróleo y el gas que abastecen a los mercados globales.

Crisis energética global

El cierre del paso marítimo ha provocado una de las mayores interrupciones del suministro energético de la historia reciente. La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la situación ha generado “la mayor perturbación” del flujo de hidrocarburos registrada hasta ahora.

Según estimaciones del organismo, los países del Golfo redujeron su producción en al menos 10 millones de barriles diarios debido al bloqueo del estrecho, controlado de facto por Irán.

Ante esta crisis energética, los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía acordaron liberar un récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas. Sin embargo, los precios del petróleo continúan por encima de los 100 dólares por barril.

En medio de la tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que impedir que Irán desarrolle armas nucleares es una prioridad mayor que controlar el precio del petróleo.

Bombardeos y miles de desplazados

Mientras tanto, la guerra continúa intensificándose en varios frentes de Medio Oriente.

El Comando Central de Estados Unidos afirmó haber atacado cerca de 6.000 objetivos iraníes desde el inicio del conflicto, incluyendo unas 90 embarcaciones.

En Irán, el impacto de los bombardeos ha generado una crisis humanitaria creciente. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, al menos 3,2 millones de personas han sido desplazadas dentro del país desde el comienzo de la guerra.

Testimonios desde Teherán describen una población profundamente afectada por el miedo y la incertidumbre.

“Muchos están aterrados. Intentan convencerse de que solo serán atacadas instalaciones militares, pero la realidad es que los civiles también se sienten en peligro”, relató un residente de la capital iraní.

La tensión también se ha expandido a varios países del Golfo.

Explosiones fueron reportadas en el centro de Dubái, mientras que Baréin denunció un ataque iraní contra depósitos de combustible. En Omán, drones impactaron instalaciones en el puerto de Salalah y provocaron incendios en depósitos de hidrocarburos.

Arabia Saudita también informó de un nuevo ataque con drones contra el yacimiento petrolífero de Shaybah, en el este del país.

Además, un ataque contra dos petroleros frente a la costa de Irak dejó al menos un muerto y varios desaparecidos, según autoridades portuarias.

Irán sostiene una “guerra de desgaste”

Los Guardianes de la Revolución reafirmaron que la estrategia militar de Irán se basa en una “guerra de desgaste” destinada a debilitar a sus adversarios.

El comandante Ali Fadavi declaró que el objetivo de esta estrategia es golpear la economía de Estados Unidos y generar un impacto global.

Paralelamente, Israel intensificó sus operaciones contra el grupo Hezbolá en Líbano, con fuertes bombardeos en Beirut y otras zonas del país.

Según las autoridades libanesas, el conflicto ya dejó casi 700 muertos y más de 800.000 desplazados desde principios de marzo.

Con el estrecho de Ormuz bloqueado, la guerra expandiéndose por Medio Oriente y el mercado energético bajo presión, la tensión internacional continúa escalando sin señales claras de una desescalada en el corto plazo.

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