La normalización de las relaciones entre Washington y Caracas sigue dejando postales difíciles de digerir para los analistas políticos. En un movimiento que muchos califican, cuanto menos, de extraña reunión, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, irrumpió este miércoles en suelo venezolano. El máximo jefe militar norteamericano mantuvo encuentros directos con el Gobierno de Delcy Rodríguez, una escena impensable hace apenas unos meses.
La confirmación del viaje llegó de manera escueta a través del propio órgano de los líderes de mayor rango del Departamento de Defensa de EE.UU. Según informaron en la red social X, el general Caine participó en “discusiones bilaterales con líderes senior del Gobierno interino” y con el personal de la Embajada estadounidense en Caracas.
Una foto incómoda y mucho hermetismo en Caracas
La opacidad ha rodeado este encuentro bilateral. Más allá de una fotografía oficial junto al encargado de negocios, John Barrett, a las afueras de la delegación diplomática, los detalles de la agenda real entre el mando militar estadounidense y el chavismo se mantienen bajo estricto recelo.
El Estado Mayor Conjunto se limitó a señalar que Caine también aprovechó la visita para inspeccionar la Unidad de Aumento de Seguridad de Marines y agradecerles por su “dedicado servicio”. Sin embargo, la presencia de la máxima autoridad militar de EE.UU. en Caracas sugiere que se está negociando mucho más que la simple seguridad de una embajada.
Simulacros de evacuación y descontento en las bases chavistas
Esta inusual visita se produce apenas dos semanas después de que EE.UU. desplegara un vistoso simulacro de evacuación en su embajada de Caracas, que incluyó el sobrevuelo de helicópteros militares y personal de emergencia. Aquel ejercicio, supervisado en su momento por el comandante del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, ya había levantado suspicacias.
Aunque el Palacio de Miraflores justificó la actividad como parte de los “protocolos regulares de seguridad”, la vieja guardia del oficialismo no ha ocultado su incomodidad ante esta evidente pérdida de soberanía. La diputada y exministra chavista Iris Varela cargó duramente contra el ejercicio en redes sociales, asegurando que el pueblo venezolano “jamás se dejará aplastar por imperio alguno”. Una retórica antiimperialista que choca de frente con la alfombra roja que el Ejecutivo de Rodríguez le tiende ahora a los generales del Pentágono.
El nuevo tablero geopolítico tras la captura de Nicolás Maduro
Para entender la naturaleza de esta desconcertante cooperación, hay que recordar el giro radical que dio la región en marzo pasado, cuando Venezuela y Estados Unidos restablecieron relaciones diplomáticas tras siete años de ruptura. Este deshielo exprés se consolidó apenas dos meses después de la captura del depuesto exmandatario Nicolás Maduro a manos de fuerzas estadounidenses.
La velocidad con la que el actual Gobierno chavista ha pasado de la confrontación total a recibir a los altos mandos del Departamento de Defensa deja abiertos serios interrogantes sobre el verdadero nivel de tutela que Washington ejerce hoy sobre la transición venezolana.
