La tensión política y social en la India ha alcanzado su punto más crítico desde las elecciones de 2024. La policía de Nueva Delhi detuvo este martes al líder de la oposición en la Cámara Baja, Rahul Gandhi, luego de que este exigiera de manera categórica la dimisión del primer ministro, Narendra Modi, en medio de multitudinarias y violentas protestas estudiantiles que exigen reformas profundas al sistema educativo.
La capital india vivió su segundo día consecutivo de intensas manifestaciones encabezadas por el influyente movimiento de las «cucarachas» (Cockroach People’s Party o CJP). Este colectivo juvenil exige no solo la renuncia del ministro de Educación tras sucesivos e indignantes escándalos de irregularidades y filtraciones en los exámenes nacionales, sino también un cambio radical en las oportunidades laborales para la juventud.
Choques violentos y represión policial
Las marchas, que han congregado a miles de personas en las arterias principales de Nueva Delhi, derivaron en violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La policía utilizó gases lacrimógenos y empleó porras para dispersar a los manifestantes. Durante la jornada del lunes —considerada una de las movilizaciones más masivas desde que Modi asumió el poder en 2014— se registraron al menos 180 heridos según balances oficiales, aunque los organizadores afirman que las víctimas se cuentan por cientos.
Gandhi, tras encabezar una sentada frente a la residencia del primer ministro, acusó directamente a Modi de «destruir el futuro de la juventud de la India». Agregó que el Ejecutivo se niega a asumir responsabilidades o a permitir un debate parlamentario abierto sobre la crisis escolar y laboral. Tras sus declaraciones, agentes de policía forzaron al líder opositor y a otros legisladores a subir a un autobús para retirarlos de la zona de protesta.
El movimiento CJP y el descontento juvenil

Pese a la represión, cientos de jóvenes permanecen acampados en los puntos de concentración. El fundador del CJP, Abhijeet Dipke, instó a los manifestantes a mantener la resistencia: «Quieren desmoralizarnos; no dejen que los silencien», proclamó desde el techo de un camión.
Surgido en mayo, el CJP ha acumulado millones de seguidores en redes sociales, transformándose en uno de los mayores desafíos para el tercer mandato de Modi. Aunque la India registra un rápido crecimiento económico, la falta de empleo estable para los graduados alimenta una profunda frustración social.
El gobierno ha defendido su actuación asegurando que ya hay arrestados por las irregularidades en los exámenes y que se trabaja en un mecanismo «infalible» para evitar nuevos fraudes, pero la indignación en las calles promete continuar.
