El hallazgo de material nuclear en Siria volvió a poner bajo la lupa un episodio que durante años permaneció rodeado de secretismo: la construcción de un reactor en Al Kibar, cerca de Deir ez-Zor, que Israel destruyó en un ataque aéreo en 2007.

El pasado nuclear de Siria volvió a ocupar un lugar en la agenda internacional. El país había desarrollado, en secreto, una instalación nuclear en Al Kibar, en el este de su territorio, cuya verdadera finalidad fue durante años objeto de investigaciones y acusaciones cruzadas.
La historia comenzó a hacerse pública en 2007, cuando Israel llevó adelante una operación aérea contra la instalación. El ataque destruyó prácticamente por completo el complejo antes de que pudiera comenzar a operar.
El reactor secreto de Al Kibar
La instalación estaba ubicada cerca del río Éufrates, en una zona aislada del este de Siria. Su construcción llamó la atención de los servicios de inteligencia occidentales por sus características y por la ausencia de una declaración pública de Damasco sobre el proyecto.
Estados Unidos afirmó posteriormente que el complejo tenía características compatibles con un reactor destinado a producir plutonio. Washington también sostuvo que Siria había recibido asistencia de Corea del Norte para su construcción.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) investigó el caso durante años. En 2011, concluyó que la construcción de Al Kibar era, con un alto grado de probabilidad, un reactor nuclear que Siria debía haber declarado.
El gobierno sirio rechazó las acusaciones y negó que el complejo tuviera un objetivo militar.
Israel decidió destruirlo
El 6 de septiembre de 2007, varios aviones israelíes atacaron la instalación. La operación, conocida posteriormente como Operation Orchard, destruyó el complejo.
Israel mantuvo durante años un enorme nivel de secretismo alrededor del ataque. No fue hasta mucho después que funcionarios israelíes reconocieron públicamente la responsabilidad por la operación.
El episodio se convirtió en uno de los capítulos más importantes de la historia de la proliferación nuclear en Medio Oriente.
La destrucción del reactor también evitó que la instalación pudiera llegar a producir material nuclear. Sin embargo, dejó abiertas numerosas preguntas sobre hasta dónde había avanzado el programa sirio y cuál era exactamente su objetivo.
El pasado vuelve al presente
A casi dos décadas del bombardeo, Siria vuelve a estar bajo la mirada de los organismos internacionales por cuestiones relacionadas con su antiguo programa nuclear.
La aparición de material que contiene uranio y la posibilidad de realizar nuevas inspecciones en territorio sirio reavivaron el interés por conocer qué ocurrió con los restos del antiguo programa.
El contexto actual es muy diferente al de 2007. El gobierno de Bashar al-Assad dejó de controlar el país tras la caída de su régimen, mientras las nuevas autoridades sirias buscan reconstruir las relaciones con organismos internacionales.

Para el OIEA, la cuestión no es solamente histórica. Determinar qué ocurrió con el material nuclear, dónde se encuentra y cuál fue el alcance real del programa sirio resulta fundamental para cerrar definitivamente uno de los capítulos más controvertidos de la proliferación nuclear en Medio Oriente.
El caso de Al Kibar demuestra, además, hasta qué punto la carrera nuclear puede desarrollarse en secreto y convertirse en un factor de enorme tensión regional.
Casi veinte años después, el reactor destruido por Israel sigue siendo una pieza clave para entender el misterioso pasado nuclear de Siria.
