Yemen enfrenta su mayor riesgo de regresar a un conflicto a gran escala desde la tregua de 2022. Los hutíes intensificaron sus ataques contra fuerzas gubernamentales y objetivos vinculados con Arabia Saudita, mientras la violencia vuelve a amenazar al estratégico mar Rojo.

Yemen vuelve a estar al borde del abismo. La Organización de las Naciones Unidas advirtió que el país enfrenta su amenaza más grave de regresar a una guerra a gran escala desde la tregua alcanzada en 2022, después de una nueva escalada entre los hutíes y las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente.
La tensión aumentó durante las últimas semanas con ataques en distintos puntos del país. Los hutíes intensificaron sus operaciones en Marib, Hadramaut y Taiz, mientras también atacaron el puerto de Al Mokha, en la costa del mar Rojo. La ofensiva provocó víctimas militares y civiles y encendió nuevamente las alarmas sobre una posible reanudación de la guerra civil.
¿Quiénes son los hutíes?
El movimiento hutí, también conocido como Ansar Allah, controla buena parte del norte de Yemen, incluida la capital, Saná. El grupo surgió entre miembros de la comunidad zaidí chiita del norte del país y se convirtió en una de las principales fuerzas militares de Yemen.

Desde 2014, los hutíes combaten contra las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente. Arabia Saudita intervino militarmente en 2015 para respaldar al gobierno y durante años el conflicto se convirtió en uno de los principales escenarios de la disputa regional entre Riad e Irán.
La tregua de 2022 redujo considerablemente los combates a gran escala, pero nunca resolvió las causas de fondo del conflicto. Ahora, el incremento de las operaciones militares vuelve a poner en peligro ese frágil equilibrio.
Yemen vuelve a mirar al mar Rojo
El conflicto tampoco está limitado al territorio yemení.
Los hutíes han utilizado durante los últimos años misiles, drones y ataques marítimos para golpear objetivos vinculados con sus adversarios. El estrecho de Bab el-Mandeb, ubicado frente a las costas de Yemen, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las rutas marítimas estratégicas más importantes del planeta.

Un ataque reciente contra un buque comercial en la zona dejó varios muertos y volvió a poner en evidencia el riesgo que representa la escalada para el transporte internacional.
La situación también afecta directamente a Arabia Saudita. Los hutíes reivindicaron ataques con drones contra instalaciones petroleras saudíes, mientras Riad busca reforzar sus capacidades defensivas y sus alianzas regionales.
Una crisis que nunca terminó
Mientras aumenta la tensión militar, la población yemení continúa pagando el costo de una guerra que comenzó hace más de una década.
Según Naciones Unidas, más de la mitad de la población enfrenta inseguridad alimentaria aguda y alrededor de seis millones de personas se encuentran al borde de la hambruna. La situación se agrava además por las dificultades para que organizaciones humanitarias puedan trabajar en el territorio.
La advertencia de la ONU llega en un momento especialmente delicado para Medio Oriente. Una nueva guerra abierta en Yemen podría ampliar todavía más un escenario regional ya marcado por enfrentamientos, ataques contra infraestructura energética y disputas por las principales rutas marítimas.
El temor ahora es que Yemen vuelva a convertirse en lo que fue durante años: un campo de batalla donde las disputas internas se mezclan con la rivalidad entre las grandes potencias regionales.
La tregua de 2022 consiguió frenar buena parte de la violencia, pero nunca consiguió cerrar la guerra. Ahora, los nuevos ataques muestran que el conflicto puede volver a explotar.
Y si eso ocurre, sus consecuencias podrían sentirse mucho más allá de las fronteras de Yemen.
