Misterio por avión del Departamento de Defensa de Estados Unidos que aterrizó en Ushuaia

La llegada de un Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos al Aeropuerto Internacional de Ushuaia ha desatado una tormenta política en Argentina. La aeronave, utilizada habitualmente para el traslado de altos mandos del Pentágono y delegaciones diplomáticas de alto nivel, aterrizó en la capital de Tierra del Fuego en un contexto de máxima sensibilidad por el control soberano del puerto estratégico y la proyección antártica.

Un aterrizaje rodeado de hermetismo

El operativo, que no contó con una comunicación oficial previa por parte del Gobierno Nacional ni de los organismos de defensa competentes, ha sido calificado por sectores locales como un acto de “hermetismo total”. Según trascendió, el avión militar —proveniente de la Base Andrews en Maryland, sede del Air Force One— realizó una escala de dos días en Buenos Aires antes de dirigirse al extremo sur del continente.

La falta de información sobre la identidad de los pasajeros a bordo y los motivos reales del viaje ha incrementado la incertidumbre. En Tierra del Fuego, las autoridades provinciales han aclarado que no tienen injerencia en la autorización de aeronaves oficiales extranjeras, una responsabilidad que recae exclusivamente en el ámbito federal, el cual, hasta el momento, guarda silencio.

El factor estratégico: El Puerto de Ushuaia y el Comando Sur

Este episodio no ocurre de forma aislada. Se produce apenas días después de la intervención del Puerto de Ushuaia dispuesta por el Ejecutivo nacional, una medida que ha sido fuertemente criticada por el gobernador de la provincia, Gustavo Melella. El mandatario provincial ha vinculado directamente esta intervención con los intereses de los Estados Unidos y el Comando Sur para establecer una base logística o de control en la zona.

Ushuaia no es solo un destino turístico; es el principal nodo logístico, científico y de abastecimiento hacia la Antártida. Para los analistas en geopolítica, la presencia de activos militares estadounidenses en este punto clave refuerza la hipótesis de un acuerdo de administración conjunta que vulneraría la soberanía argentina sobre el “continente blanco” y el paso bioceánico.

Movimientos sospechosos en el espacio aéreo

Al arribo del Boeing C-40 Clipper se sumó la detección de dos vuelos privados adicionales provenientes del aeródromo de San Fernando con destino a la capital fueguina. La coincidencia temporal de estos arribos ha generado inquietud en distintos sectores políticos y sociales, quienes ven en estos movimientos una “avanzada diplomática y militar” sin precedentes en la región.

“El puerto de Ushuaia es un eje fundamental de nuestra soberanía. Ver aterrizar aviones militares extranjeros sin que se informe a la ciudadanía es un retroceso en la transparencia institucional”, señalan fuentes cercanas a la gobernación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top