Lituania intensifica la preparación militar de su población ante el temor a una posible escalada con Rusia. El entrenamiento de civiles se suma a ejercicios militares, vigilancia aérea y nuevas medidas de defensa en el flanco oriental de Europa.
La guerra entre Rusia y Ucrania está modificando la forma en que varios países europeos preparan sus defensas. Uno de los casos más llamativos es el de Lituania, donde el entrenamiento militar ya alcanza a sectores de la población civil.
En Vilna, estudiantes y adultos participan en actividades destinadas a mejorar sus capacidades para responder ante una eventual crisis. Los programas incluyen técnicas de supervivencia, primeros auxilios y, en determinados casos, formación sobre el uso de armas.
La estrategia lituana parte de una premisa: ante un eventual conflicto, la defensa del país no dependería únicamente de las Fuerzas Armadas. La población también debería estar preparada para enfrentar diferentes escenarios.
El entrenamiento incluye además nuevas capacidades tecnológicas. Las Fuerzas Armadas lituanas incorporan drones, sensores, sistemas para detectar aeronaves no tripuladas, obstáculos antitanque y puestos de comando subterráneos.
Lituania refuerza su preparación militar
La preparación civil ocurre mientras Lituania participa en importantes ejercicios militares internacionales. Desde comienzos de septiembre se desarrolla Strong Griffin 2026, un ejercicio multinacional que reúne a fuerzas de distintos países y contempla operaciones en un escenario de alta intensidad.

La ubicación tiene especial importancia. Lituania forma parte del flanco oriental de la OTAN y limita con Bielorrusia, uno de los principales aliados de Rusia en la región.
El entrenamiento también se desarrolla en otros países bálticos. Letonia mantiene sus propios ejercicios de defensa y la OTAN incrementa la vigilancia aérea en una zona considerada estratégica frente a Rusia.
El objetivo declarado de estas operaciones es mejorar la capacidad de respuesta y disuasión. Sin embargo, el aumento de ejercicios militares y la preparación de civiles reflejan el nivel de preocupación existente en Europa oriental.
¿Europa se prepara para una guerra con Rusia?
Lituania no es el único país que está revisando sus planes de defensa. Polonia también advierte sobre posibles provocaciones rusas contra su frontera y sostiene que los países europeos deben prepararse para distintos escenarios de seguridad.
En otros países europeos también crece la preocupación por amenazas híbridas, como sabotajes, ciberataques, drones y ataques contra infraestructura crítica.
La República Checa, por ejemplo, ha planteado la necesidad de prepararse para escenarios de seguridad más complejos, mientras en Europa aumenta el debate sobre el rearme y el incremento del gasto militar.
Todo esto ocurre mientras Rusia sostiene que no tiene planes de atacar a los países de la Unión Europea. Vladimir Putin afirmó recientemente que las acusaciones sobre una posible agresión contra Europa son utilizadas como argumento para justificar el aumento del gasto militar occidental.
Por ahora, no existen pruebas de que una guerra directa entre Rusia y la OTAN sea inminente. Pero la transformación de las políticas de defensa europeas es evidente.
El entrenamiento de civiles en Lituania, los ejercicios militares internacionales, el refuerzo de la vigilancia aérea y la preparación ante amenazas híbridas muestran que varios gobiernos europeos están trabajando sobre escenarios que hasta hace algunos años parecían mucho más lejanos.
La pregunta es si estas medidas buscan únicamente disuadir a Rusia y evitar una escalada o si Europa considera cada vez más necesario prepararse para un eventual conflicto directo.
La respuesta todavía no está clara. Pero una cosa sí cambió: para los países del flanco oriental de Europa, la guerra dejó de ser una amenaza exclusivamente localizada dentro de las fronteras de Ucrania.
