Las autoridades de la gobernación de Taiz denunciaron el uso de proyectiles que podrían contener sustancias tóxicas en distintos frentes de combate de Yemen. Los informes mencionan casos de asfixia y pérdida de conocimiento, mientras una investigación de inteligencia plantea sospechas sobre posibles capacidades químicas del movimiento hutí y sus vínculos con Irán. Hasta el momento, no se han presentado resultados de laboratorio que confirmen el uso de armas químicas.
Las autoridades locales de Taiz, en el suroeste de Yemen, solicitaron una investigación técnica urgente tras recibir informes sobre el presunto uso de proyectiles con sustancias tóxicas por parte del movimiento hutí, en un nuevo episodio que reaviva las preocupaciones sobre el empleo de agentes químicos en el conflicto armado.
Según un comunicado de la Oficina de Información de la gobernación, los reportes más recientes proceden de los frentes de Al-Aqroud y Kahlan, donde se habría denunciado el lanzamiento de cohetes y proyectiles de artillería que podrían contener sustancias prohibidas internacionalmente.
Las autoridades también señalaron que se habían registrado incidentes anteriores con síntomas de asfixia y pérdida de conocimiento entre civiles y miembros de la Resistencia Popular. Por ese motivo, reclamaron el envío inmediato de especialistas para examinar las zonas afectadas, documentar los casos médicos e identificar las sustancias que podrían haber sido utilizadas.
Además, pidieron a las Naciones Unidas y a las organizaciones internacionales pertinentes que colaboren en una investigación independiente y que se determinen las responsabilidades correspondientes si se comprueba el uso de materiales prohibidos.
Yemen: las sospechas sobre armas químicas y los vínculos con Irán

Las nuevas denuncias coinciden con una serie de investigaciones publicadas por Sheba Intelligence, que plantean interrogantes sobre las posibles capacidades químicas y biológicas de los hutíes, movimiento armado respaldado por Irán.
En una investigación publicada el 28 de octubre de 2026, la plataforma sostuvo que los reportes procedentes de Taiz vuelven a poner bajo escrutinio presuntos preparativos relacionados con materiales peligrosos, instalaciones sospechosas y redes de asistencia técnica extranjera.
Entre los antecedentes mencionados figuran acusaciones sobre la adquisición de equipos de laboratorio y sustancias químicas, así como la existencia de instalaciones que podrían estar vinculadas con actividades militares. Sin embargo, la propia investigación reconoce que no pudo verificar de manera independiente la función de esos lugares ni establecer una conexión directa entre los materiales denunciados y los proyectiles presuntamente utilizados en Taiz.
El informe también recoge versiones sobre la llegada de especialistas iraníes y posibles contactos con personal iraquí, sirio y vinculado a Hezbolá. Asimismo, menciona presuntas conversaciones entre mandos hutíes y representantes de la Guardia Revolucionaria iraní sobre un eventual apoyo para desarrollar capacidades químicas y biológicas.
Estas afirmaciones no demuestran que se hayan transferido armas prohibidas ni que exista un programa operativo confirmado de guerra química o biológica. Según la información publicada, tampoco se presentaron pruebas independientes que acrediten esas transferencias.
Un antecedente de contrabando de materiales peligrosos
En su publicación, el analista yemení Muammar al-Eryani también vinculó las nuevas denuncias con anteriores advertencias sobre el supuesto contrabando de sustancias químicas y equipamiento militar.
Al-Eryani recordó la incautación, en septiembre de 2025, de una embarcación frente a la costa occidental de Yemen, cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, que presuntamente transportaba sustancias químicas y material militar procedente de Irán.

El funcionario también advirtió sobre informes de inteligencia que apuntarían a esfuerzos para desarrollar capacidades químicas y establecer laboratorios secretos destinados a producir y probar sustancias tóxicas. Estas declaraciones constituyen acusaciones que requieren corroboración independiente para determinar el alcance y la naturaleza de las actividades denunciadas.
Qué se necesita para confirmar el uso de sustancias tóxicas
La identificación de un posible ataque químico requiere pruebas técnicas que permitan determinar qué sustancias estuvieron presentes, cómo fueron dispersadas y si se utilizaron deliberadamente como método de combate.
Los síntomas de asfixia o pérdida de conocimiento, por sí solos, no permiten establecer la naturaleza del agente involucrado. Para esclarecer los hechos serían necesarios análisis de laboratorio independientes, muestras ambientales y de las municiones, documentación médica y testimonios verificados.
La Convención sobre las Armas Químicas prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento y el empleo de armas químicas. La determinación de una eventual violación exige, sin embargo, establecer las circunstancias concretas de los incidentes denunciados y reunir pruebas que permitan atribuir responsabilidades.
Por ahora, las denuncias de Taiz mantienen abierta una cuestión de gravedad para la población civil y para la evolución del conflicto yemení: si los proyectiles reportados contenían efectivamente sustancias tóxicas y, en ese caso, cuál fue su origen y quiénes fueron responsables de su utilización.
