UEFA, federaciones nacionales y la Unión Europea rechazaron el proyecto impulsado por Gianni Infantino, que busca crear una empresa comercial con ingresos estimados en 10.000 millones de dólares.
La FIFA quedó en el centro de una fuerte polémica este miércoles luego de presentar su proyecto para abrir parte de su estructura comercial a inversores privados, una iniciativa que provocó el rechazo de la UEFA, varias federaciones nacionales y la Unión Europea, que advirtieron sobre los riesgos de una mayor mercantilización del fútbol.
La propuesta contempla la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva empresa encargada de administrar los activos comerciales del organismo. Según la FIFA, el objetivo es potenciar los ingresos hasta alcanzar los 10.000 millones de dólares, aunque aseguró que mantendrá el control mayoritario de la compañía y conservará la autoridad exclusiva sobre las reglas, competiciones y la gobernanza del fútbol mundial.
UEFA: “No utilicen nuestro deporte para enriquecerse”
La respuesta desde Europa fue inmediata. Tras una reunión de urgencia, la UEFA emitió un duro comunicado en el que acusó a la FIFA de convertir el fútbol en un negocio para beneficio de unos pocos.
“La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para que ella y sus amigos se enriquezcan”, expresó el organismo presidido por Aleksander Ceferin.
Además, la UEFA afirmó que existe una “creciente oposición” entre las asociaciones nacionales al plan impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
La Unión Europea también cuestionó el proyecto
Las críticas también llegaron desde Bruselas. El comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef, advirtió que la iniciativa podría generar problemas de competencia y afectar la esencia del deporte.
“No toquen nuestro deporte”, escribió el funcionario en la red social X, donde sostuvo que la creciente comercialización del fútbol amenaza aquello que convirtió a este deporte en el más popular del planeta.
Asimismo, señaló que la Comisión Europea analizará el proyecto para determinar si cumple con la normativa comunitaria en materia de competencia.
Federaciones nacionales expresan preocupación
La oposición no se limitó a la UEFA. La Federación Inglesa (FA) manifestó estar “profundamente preocupada”, mientras que la Federación Alemana de Fútbol (DFB) calificó la propuesta como “un ataque absoluto contra el fútbol”.
También surgieron cuestionamientos desde otras regiones. Tanto la Concacaf como la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) criticaron que el proyecto se hiciera público antes de haber sido presentado oficialmente a los miembros de la FIFA.
Cómo funcionaría FIFA Forward Enterprise

La FIFA sostiene que la nueva empresa obtendría 4.200 millones de dólares solo durante 2026 y asegura que la totalidad de las ganancias netas será reinvertida en el desarrollo del fútbol a través de un nuevo mecanismo denominado FIFA Fast Forward Programme (FFFP).
Para concretar la operación, el organismo trabaja junto al banco de inversión J.P. Morgan y al fondo Thrive Eternal, creado por el hermano de Joshua Kushner, cuñado del presidente estadounidense Donald Trump.
Infantino, bajo nuevas críticas
El proyecto también despertó cuestionamientos por la posible participación directa de Gianni Infantino en la futura empresa.
Según informó el diario británico The Times, el dirigente podría asumir como director ejecutivo de la FFE, lo que incrementaría considerablemente sus ingresos personales. El mismo medio aseguró además que la FIFA habría ofrecido 40 millones de dólares a las federaciones nacionales que apoyen la iniciativa antes del 19 de septiembre.
La UEFA respondió con dureza a esa versión, al considerar que fijar un plazo para acceder a ese pago demuestra la naturaleza del proyecto.
Un nuevo capítulo en la disputa entre FIFA y UEFA
La controversia se suma a una relación cada vez más tensa entre la FIFA y la UEFA, enfrentadas en distintos temas durante el Mundial 2026.
Entre los últimos episodios figuran las diferencias por la posible ampliación del Mundial a 64 selecciones, la designación arbitral para la Supercopa de Europa y el desacuerdo por el levantamiento de la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, una decisión que, según trascendió, estuvo influenciada por gestiones políticas.
En ese contexto, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, decidió no asistir a la final del Mundial, en un gesto interpretado como un nuevo desafío a Infantino de cara a las elecciones de la presidencia de la FIFA previstas para marzo de 2027, donde el dirigente suizo aparece, por ahora, como único candidato.
