El mapa de Oriente Medio se redibuja hoy con sangre. En diciembre de 2025, la guerra de Yemen ha mutado en un caos de “todos contra todos”. La reciente ruptura militar entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) marca un punto de no retorno. Ya no se trata de restaurar el orden. Ahora, la supervivencia de Yemen como un solo país está en duda.
El Triángulo del Caos: Tres facciones en pugna
Tres fuerzas principales se disputan el control del territorio. Cada una tiene un proyecto opuesto para el futuro del país:
- Los Rebeldes Hutíes: Controlan el norte y la capital, Saná. Este grupo teocrático cuenta con el firme apoyo de Irán. Actualmente, refuerzan su control sobre el Mar Rojo. Esperan que sus enemigos en el sur se agoten para avanzar sobre los campos petroleros.
- El Consejo de Transición del Sur (STC): Los separatistas ya no ocultan sus planes. Buscan restaurar la antigua República Democrática Popular del Yemen. Con el respaldo de EAU, han tomado Adén y expulsado a los funcionarios del gobierno central.
- El Gobierno Oficial: Representa la legitimidad internacional pero carece de fuerza territorial. Depende totalmente de Arabia Saudita. La actual ofensiva de sus antiguos aliados lo ha dejado en una posición de extrema debilidad.
La lección de la historia (1967 – 1990)
Yemen estuvo dividido durante décadas. El Norte era conservador. El Sur fue el único estado marxista del mundo árabe. La unificación de 1990 nunca sanó las heridas del pasado. Esos viejos agravios alimentan el separatismo actual.

¿Un retorno a 1990 o un estado fallido?
Hoy, la partición de Yemen parece más probable que nunca. Sin embargo, las condiciones actuales son mucho más peligrosas. En el siglo pasado, la división era ideológica. Hoy, el motor del conflicto es el control de los recursos y la identidad regional.
La ofensiva del STC ha creado una frontera real sobre el terreno. Arabia Saudita intenta frenar este avance mediante bloqueos financieros y bombardeos selectivos. Si Riad fracasa, la comunidad internacional deberá aceptar una nueva realidad: dos países distintos. Esta división no garantiza la paz. Las provincias petroleras como Hadramut siguen siendo zonas de disputa abierta.
Geopolítica: El Mar Rojo bajo amenaza
La fragmentación afecta directamente al comercio global. Un norte dominado por los hutíes otorga a Irán un poder inmenso sobre el estrecho de Bab el-Mandeb. Al mismo tiempo, un sur independiente permitiría a los EAU controlar las rutas del Océano Índico.
Esta pugna entre potencias árabes destruye a la población civil. Yemen sufre la peor crisis humanitaria del siglo. Millones de personas enfrentan la hambruna mientras la diplomacia desaparece frente a la lógica de las armas.

Yemen y una crisis sin un final cercano
El colapso de la coalición termina con la ilusión de un Yemen unido. El escenario más probable para 2026 es la formalización de la ruptura territorial. El país vuelve a sus raíces divididas. Lamentablemente, lo hace en un contexto de devastación total que supera cualquier crisis del pasado.
