Desde su exilio en los Estados Unidos, Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, ha lanzado un contundente mensaje sobre el futuro político de su país. Durante una conferencia de prensa en Washington, el líder opositor afirmó con total seguridad que el actual sistema teocrático tiene los días contados frente al avance de las movilizaciones sociales.
Un cambio de régimen impulsado por las protestas
Pahlavi, quien abandonó Irán tras la Revolución Islámica de 1979, sostiene que la presión interna es ahora más fuerte que nunca. Según sus declaraciones, la confianza en que la República Islámica caerá se basa en la magnitud de las protestas masivas que han desafiado a las autoridades en los últimos meses.
“La República Islámica caerá; no es una cuestión de si sucederá, sino de cuándo”, sentenció Pahlavi, subrayando su intención de regresar a territorio iraní en cuanto se den las condiciones.
Llamado a la intervención y transición democrática
El heredero del trono no solo se limitó al pronóstico, sino que también hizo un llamado a la comunidad internacional para una intervención extranjera que respalde el deseo de cambio del pueblo iraní. Su propuesta central consiste en liderar una transición hacia una democracia laica.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos:
- Apoyo popular: El nombre de Pahlavi ha vuelto a resonar en las calles de Irán, siendo coreado por manifestantes en diversas ciudades.
- Represión estatal: Las autoridades iraníes han respondido con brutalidad a las movilizaciones, dificultando la organización de la oposición.
- División política: A pesar de su visibilidad, Pahlavi cuenta con detractores que cuestionan el retorno de cualquier figura ligada a la antigua monarquía.
El escenario en Irán sigue siendo de alta tensión, con un exilio que busca capitalizar el descontento interno para poner fin a casi cinco décadas de régimen islámico.
