El panorama en Irán alcanza un punto de no retorno. Mientras la represión estatal escala a niveles críticos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enviado un mensaje contundente a los manifestantes que buscan derrocar el sistema teocrático de la República Islámica: «La ayuda está en camino».
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense instó a los «patriotas iraníes» a no abandonar las calles, a pesar de que la cifra de muertos ya asciende a 734 personas, según registros de la oenegé Iran Human Rights (IHR). La advertencia de Trump no es solo retórica; el republicano anunció la cancelación de todo diálogo diplomático y la imposición inmediata de aranceles del 25% a los socios comerciales de Irán.
Una crisis humanitaria bajo apagón digital
Desde el 8 de enero, el régimen ha impuesto un bloqueo total de internet para intentar contener la difusión de imágenes que muestran la brutalidad de las fuerzas de seguridad. No obstante, videos filtrados revelan escenas dantescas en mezquitas del sur de Teherán, donde se amontonan los cuerpos de los fallecidos.
La comunidad internacional ha reaccionado con firmeza:
- Unión Europea: Ursula von der Leyen anunció sanciones «rápidas» ante el número «aterrador» de víctimas.
- ONU: El Alto Comisionado Volker Türk se declaró «horrorizado» por el uso de fuerza letal.
- Diplomacia: Países como España, Francia y el Reino Unido han convocado a los embajadores iraníes para exigir el cese de la matanza.
¿Hacia una intervención militar?
La tensión aumenta con las amenazas de Trump sobre una posible intervención militar. Por su parte, el canciller iraní, Abás Araqchi, aseguró que Teherán está «preparado para cualquier eventualidad», mientras la Fiscalía iraní comienza a procesar a detenidos bajo el cargo de “moharebeh” (guerra contra Dios), un delito que conlleva la pena de muerte.
Este levantamiento, que comenzó por el alto costo de vida, se ha transformado en el desafío más serio para el Guía Supremo, Alí Jamenei, desde la revolución de 1979. Figuras en el exilio, como la familia Pahlavi, han hecho un llamado a las fuerzas armadas para que deserten y protejan al pueblo antes de que el derramamiento de sangre sea irreversible.
