El país de África que se convirtió en la zona más militarizada del mundo sin tener ejército propio

En un territorio reducido en el Cuerno de África, la geopolítica global concentra su punto de máxima tensión. El mapa político muestra cómo la presencia de bases militares en Yibuti convierte a este país en la zona más militarizada del planeta. Por lo tanto, en un radio de pocos kilómetros conviven tropas de Estados Unidos, la única base naval de China fuera de su territorio, y contingentes permanentes de Francia, Japón e Italia.

Esta inédita concentración defensiva transforma a este pequeño Estado en el guardián del estrecho de Bab el-Mandeb. En consecuencia, comprender por qué las superpotencias compiten por afianzarse en esta franja de tierra resulta indispensable para analizar el equilibrio de poder global.

El valor estratégico del estrecho de Bab el-Mandeb para las bases militares en Yibuti

La geografía de Yibuti constituye su principal activo político y económico. El país se sitúa en la margen occidental de Bab el-Mandeb. Por este estrecho transita cerca del 12% del comercio mundial. Además, por allí pasa una porción determinante del suministro energético hacia Europa y Asia.

La inestabilidad regional derivada de la crisis en Yemen y los ataques a buques de carga transformaron a esta vía en un corredor crítico. Por esta razón, quien controla la seguridad en esta zona posee capacidad de vigilancia sobre uno de los pasos más transitados del planeta.

Estados Unidos y China: la competencia de las bases militares en Yibuti

U.S. Army Gen. Stephen J. Townsend, commander of U.S. Africa Command, meets with troops assigned to the Combined Joint Task Force-Horn of Africa, Nov. 3, 2019, on Camp Lemonnier, Djibouti. Townsend visited to engage with key partners on the long-term stability in East Africa, oversee the multinational maritime exercise Cutlass Express and recognize U.S. service members in the region. (U.S. Air Force Photo by Senior Airman Codie Trimble)

La coexistencia de bases enemigas a tan poca distancia geográfica genera una permanente tensión de inteligencia militar.

Por un lado, Camp Lemonnier representa la única instalación militar permanente de Estados Unidos en África. Bajo la órbita del Mando África de Estados Unidos, alberga a más de 4.000 efectivos. Asimismo, cuenta con centros de control para operaciones de drones dirigidas hacia Somalia y la Península Arábiga.

A menos de diez kilómetros se ubica la Base de Apoyo de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China. Esta fortaleza naval fue inaugurada en 2017 en el puerto de Doraleh. En consecuencia, la instalación asegura la proyección de Beijing en el Océano Índico y protege las rutas comerciales de la Franja y la Ruta.

Sin embargo, la cercanía entre ambas potencias provocó múltiples incidentes diplomáticos. Por ejemplo, se registraron acusaciones sobre interceptación de comunicaciones electrónicas y espionaje con satélites.

Francia, Japón e Italia: presencia europea y asiática

Además del enfrentamiento entre Washington y Beijing, otras naciones mantienen presencia militar activa. Por un lado, Francia conserva instalaciones históricas como antigua potencia colonial. Además, sus cuarteles sirven de plataforma para operaciones integradas de la Unión Europea.

Por su parte, Japón mantiene allí su única instalación en el extranjero desde la Segunda Guerra Mundial. La base fue creada para proteger el flujo de sus buques mercantes. Del mismo modo, Italia cuenta con su propia instalación logística defensiva.

El modelo de negocio del presidente Ismail Omar Guelleh

El gobierno yibutiano transformó la inestabilidad de sus vecinos en un recurso fiscal directo. Mediante el alquiler de tierras a ejércitos extranjeros, el régimen de Ismail Omar Guelleh percibe cientos de millones de dólares anuales en concepto de renta.

Sin embargo, para evitar convertirse en el campo de batalla de un conflicto ajeno, el gobierno aplica una estricta doctrina de neutralidad. Por lo tanto, prohíbe el uso de sus instalaciones para lanzar ataques directos contra Estados soberanos. De este modo, la actividad militar extranjera se limita a misiones antiterroristas, patrullaje marítimo y apoyo logístico.

Qué implica la expansión de las bases militares en Yibuti para la geopolítica global

La hegemonía defensiva en el Cuerno de África repercute en el equilibrio geopolítico general. Una interrupción del tráfico en Bab el-Mandeb obligaría a desviar la navegación global rodeando el continente africano. En consecuencia, esto encarecería de inmediato los costos del transporte de combustible y materias primas.

Para ampliar el contexto sobre este tablero regional, podés leer nuestro análisis sobre la crisis geopolítica en el Cuerno de África y el conflicto por Somalilandia. Asimismo, para conocer en detalle los informes del área de defensa de Estados Unidos, se puede consultar el sitio oficial del Mando África de Estados Unidos (AFRICOM).

A su vez, la fuerte dependencia comercial que Etiopía mantiene con las terminales portuarias de Yibuti convierte al país en el eje de estabilidad de toda la región. Por consiguiente, la consolidación de las bases militares en Yibuti demuestra cómo una franja pequeña de territorio puede transformar su geografía en la clave para el control estratégico de las grandes potencias.

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