Etiopía atraviesa su escalada militar más grave desde el acuerdo que puso fin a la guerra de Tigray en 2022. Las fuerzas vinculadas al Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) extendieron los combates hacia las regiones vecinas de Afar y Amhara, mientras uno de sus principales dirigentes afirmó que el movimiento se encuentra nuevamente en una situación de “guerra abierta” con el gobierno federal. AFP
La crisis escaló rápidamente esta semana. Fuerzas tigrayanas tomaron el control de los aeropuertos de Mekelle, Axum y Shire, hasta entonces bajo control federal, y Ethiopian Airlines suspendió sus vuelos hacia la región. Paralelamente comenzaron enfrentamientos en Afar y Amhara, ampliando el escenario militar más allá de Tigray. euronews
La situación se agravó todavía más este viernes: los servicios de internet y telefonía de Ethio Telecom quedaron interrumpidos en Tigray. Fuentes citadas por Reuters señalaron al TPLF como responsable del corte y una de ellas sostuvo que podría buscar dificultar las operaciones de drones gubernamentales; el grupo no había comentado públicamente esa acusación. Texto pegado
De la paz de Pretoria a una nueva guerra
Entre 2020 y 2022, el gobierno del primer ministro Abiy Ahmed y las fuerzas de Tigray protagonizaron una de las guerras más sangrientas de las últimas décadas en África. Estimaciones citadas por la Unión Africana sitúan en alrededor de 600.000 el número de muertos durante aquel conflicto, aunque establecer una cifra definitiva sigue siendo difícil. AFP
El Acuerdo de Pretoria, firmado en noviembre de 2022, detuvo los grandes enfrentamientos, pero no solucionó todas las disputas políticas, territoriales y de seguridad.
Las tensiones volvieron a aumentar progresivamente hasta desembocar en los actuales combates. Amanuel Assefa, vicepresidente del TPLF, declaró a AFP el 24 de septiembre: “Estamos en una situación de guerra total”. También confirmó operaciones junto a otros grupos armados en Afar y Amhara. AFP
El gobierno y el TPLF se responsabilizan mutuamente por la nueva escalada.
Los combates se extienden hacia Amhara y Afar
Uno de los puntos más delicados se encuentra en Wollo Norte, en Amhara. El Ejército etíope aseguró haber matado a 272 combatientes tigrayanos y herido a otros 260 durante una contraofensiva.
Estas cifras proceden de las propias Fuerzas de Defensa de Etiopía y no pudieron ser verificadas independientemente, por lo que no constituyen todavía un balance confirmado de víctimas. Al Jazeera
También se registraron enfrentamientos alrededor de Lalibela, ciudad conocida mundialmente por sus iglesias medievales excavadas en roca y declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
En Afar, fuentes humanitarias informaron de intensos enfrentamientos y ataques de artillería. Los combates alcanzaron localidades próximas a la frontera con Tigray, abriendo un segundo eje de presión sobre las fuerzas federales. The Guardian
Una nueva alianza contra Abiy Ahmed
La escalada no puede entenderse únicamente como un nuevo enfrentamiento entre Tigray y Addis Abeba.
Días antes de la ofensiva, siete organizaciones armadas anunciaron una alianza contra el gobierno de Abiy Ahmed. La coalición reúne al TPLF con movimientos procedentes de otras regiones, entre ellos fuerzas amhara que durante la guerra de 2020-2022 estuvieron enfrentadas a los tigrayanos. Reuters
Ese realineamiento modifica sustancialmente el escenario.
Sin embargo, la existencia de una alianza común contra el gobierno federal no elimina las profundas diferencias territoriales y políticas entre sus integrantes. Reuters señaló que esas divisiones podrían dificultar su coordinación militar y política. Reuters
El temor a que Eritrea vuelva a intervenir
La gran incógnita está al norte.
Eritrea combatió junto al gobierno etíope contra el TPLF durante la guerra anterior. Actualmente, sin embargo, las relaciones entre Asmara y Addis Abeba se encuentran deterioradas y existen acusaciones del gobierno etíope sobre un eventual respaldo eritreo a fuerzas opositoras, algo que Eritrea niega. Reuters
Consultado sobre una eventual participación eritrea, Amanuel Assefa afirmó que el TPLF no tenía información sobre los planes de Asmara y respondió “todavía no” cuando AFP le preguntó si solicitarían su intervención. The Guardian
Una participación directa de Eritrea transformaría una crisis interna etíope en un conflicto con una dimensión regional mucho mayor.
El corredor hacia Yibuti, una arteria vital
Afar posee además una importancia que excede el campo de batalla.
Etiopía es un país sin litoral y depende fuertemente del corredor hacia Yibuti para su conexión comercial con el exterior. Una expansión prolongada de los enfrentamientos en esa dirección podría afectar rutas logísticas estratégicas para Addis Abeba.
Al mismo tiempo, la extensión de los combates hacia Amhara vuelve a colocar bajo presión los accesos terrestres que comunican el norte con el centro del país.
Por eso, el mapa de operaciones resulta tan importante como el número de combatientes involucrados.
Tigray vuelve a quedar aislada
Para la población civil, las primeras señales recuerdan peligrosamente a la guerra anterior.
En Mekelle se registraron problemas de efectivo, reducción de movimientos y temor a una nueva interrupción de servicios esenciales. Durante el conflicto de 2020-2022, el aislamiento de Tigray y las restricciones sobre alimentos, medicinas, comunicaciones y dinero contribuyeron a una crisis humanitaria extrema. Texto pegado
La toma de los tres aeropuertos ya provocó la suspensión de vuelos comerciales y el nuevo apagón de telecomunicaciones dificulta todavía más conocer con precisión lo que ocurre sobre el terreno. Texto pegado
¿Etiopía vuelve a una guerra civil?
La ruptura de la frágil estabilidad posterior a Pretoria es evidente, pero todavía resulta prematuro afirmar que Etiopía haya regresado a una guerra civil de la misma escala que la de 2020-2022.
Lo comprobable hasta el 25 de septiembre de 2026 es que los combates volvieron a involucrar directamente a fuerzas tigrayanas y federales, se extendieron hacia Afar y Amhara, tres aeropuertos quedaron bajo control tigrayano y nuevas alianzas armadas están modificando el equilibrio interno. AFP
El riesgo reside ahora en la expansión: una guerra prolongada en varios frentes, una eventual participación de Eritrea y el deterioro de las comunicaciones y corredores comerciales podrían convertir rápidamente la actual escalada en una crisis mucho más amplia.
Etiopía no está simplemente reviviendo una vieja disputa. El mapa de alianzas cambió desde 2022 y, con él, también cambió la guerra que podría comenzar.
